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lunes, 11 de enero de 2016

AMLO: Me Retirare Hasta Que La Patria Sea De Todos

AMLO: Me Retirare Hasta Que La Patria Sea De Todos.



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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

viernes, 15 de enero de 2010

Fotos inéditas de la Revolución

  • Universo gráfico que ofrecen el historiador Miguel Ángel Berumen y editorial Océano
1911, la batalla de Ciudad Juárez coloca al lector en la línea de fuego

  • El libro da cuenta del revuelo que causó el combate en la urbe fronteriza, que captaron 40 fotógrafos, y del fenómeno mediático que generó el inicio de la Revolución Mexicana

El historiador Miguel Ángel Berumen realizó una exhaustiva investigación de archivos fotográficos y la plasmó en su libro 1911. La batalla de Ciudad Juárez en imágenes, que será publicado en breve por editorial Océano. La contienda, ocurrida en mayo de ese año, se considera la primera victoria militar de las fuerzas revolucionarias en contra del régimen de Porfirio Díaz. Más de 40 fotógrafos captaron los acontecimientos y las figuras centrales eran Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pascual Orozco, Abraham González y otros jefes políticos y militares. Foto tomada de la obra.

Porfirio Díaz arriba a un desfile militar en la ciudad de México, en fecha cercana a 1910

Una columna de revolucionarios avanza por el noreste y trata de romper el cerco, que por ese punto y el oeste había dispuesto la defensa. Esta imagen fue captada el 8 de mayo. Foto Jimmy Hare.

El fotorreportero Jimmy Hare se desplaza con precaución durante uno de los combates, el 8 de mayo.

En el extremo izquierdo de esta imagen se puede observar a Homer Scott al momento de preparar una fotografía casi desde el mismo ángulo de la mirilla del rifle de un revolucionario, en la estación de ferrocarriles Bauche, en febrero de 1911. Foto Otis Aultman.

El tañer de las campanas se considera una imagen simbólica de la toma de una ciudad. capturó esta imagen arriba de la Misión de Guadalupe, cuando parte del ejército libertador llegó a la plaza de armas creyendo haber logrado la victoria, sin embargo, el general Navarro seguía resistiendo. Foto Jimmy Hare.

Muestra de la simpatía de los revolucionarios por la doctrina liberal de Benito Juárez. Foto Jimmy Hare.

Revolucionario maderista ante una efigie sacra, en la azotea de la Misión de Guadalupe, a unas horas de la caída de Ciudad Juárez.

Por Pablo Espinosa
Periódico La Jornada

El historiador Miguel Ángel Berumen (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1962) presenta un impresionante universo fotográfico de los albores de la Revolución Mexicana, a 100 años de los hechos. En su libro titulado 1911, la batalla de Ciudad Juárez en imágenes, que será publicado en breve por Océano, editorial que concedió a La Jornada como primicia la publicación de este material, a manera de adelanto, asistimos a la mismísima línea de fuego, seguimos los vicisitudes de reporteras y reporteros que arriesgaron su vida y pusieron en textos y en imágenes la historia. También presenciamos el fenómeno mediático que generó en su momento el inicio de la Revolución; vemos balas silbantes, observamos escenas que estremecen, nos convertimos en espectadores de la historia al tener enfrente este libro, espectacular e imprescindible, que toma la delantera de manera límpida en el año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. Al sonido del obturador sigue la historia: se considera a la batalla de Ciudad Juárez, ocurrida en mayo de 1911, anotan los editores, como la primera victoria militar y política importante de las fuerzas revolucionarias contra el régimen de Porfirio Díaz.

El revuelo convocó a gran cantidad de reporteros y fotógrafos que llegaron a esa ciudad fronteriza para documentar el enfrentamiento. La mayoría venía de Estados Unidos y entre ellos se contaban algunas mujeres.

Más de 40 fotógrafos, algunos aficionados, otros profesionales, captaron con cámaras automáticas y portátiles, en su mayoría, distintos aspectos de aquellas jornadas. Figuran los famosos: Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pascual Orozco, Abraham González y otros jefes militares, pero también infinidad de combatientes anónimos y civiles que se sumaron a la lucha.

El autor del libro, Miguel Ángel Berumen, realizó una labor detectivesca para lograr estos casi tres centenares de imágenes impresionantes, este universo fascinante de fotografías, muchas inéditas, que aportan una visión, ventana, observatorio, microscopio, herramienta poderosísima para entender mejor la historia.

En esta cascada de imágenes, vemos a Porfirio Díaz siempre rodeado de militares resguardándolo, arropándolo, sosteniéndolo. Vemos frente a él la inminencia del estallido social: la sociedad que se organiza. Madero manda una carta al magnate de la prensa, Randolph Hearst, anunciándole la guerra, que la vía de las urnas ya no funciona, por lo que es momento de las armas, y hierve entonces la expectación, cunde la curiosidad, se gesta el fenómeno mediático: Algunos comerciantes publicaron en los periódicos locales anuncios escalofriantes como el siguiente: Manténganse fuera de la zona de peligro. Algunas personas salieron lastimadas ayer en El Paso, y algunos de ellos ni siquiera estaban viendo la pelea. La forma más segura de ver la pelea es conseguirse unos binoculares y quedarse fuera de rango. Un buen par de lentes de campo le traerán la escena de la pelea tan cerca que podrá oler la pólvora. Después de esa batalla viene un evento musical que no puede darse el lujo de perderse.

La gente se abalanzó a comprar cámaras fotográficas, que se conseguían hasta en tres dólares. Los autores de la mayoría de las imágenes que conforman el libro usaron una Kodak de fuelle con registros de rollo en formato 4x6. Los aficionados se peleaban las primicias con los profesionales para ganar los titulares de los periódicos, que seguían a las estrellas de la guerra, en especial a Villa, aunque algunos medios trataban con desprecio a Zapata, a quien denominaban cabecilla, pero no se daban el lujo de dejar de incluir sus fotos, así como la de otros dirigentes, en sus afanes de competencia comercial-periodística.

El consentido fue Francisco Villa, quien comprendió pronto, al igual que lo había hecho ya Madero, el poder de la imagen en los periódicos, y recurrió a rápidos cambios de vestimenta y posaba gustoso para las cámaras profesionales y de aficionados, quienes se disputaban y hacían fila para saludarlo de mano.

Entre los reporteros más destacados se incluyen testimonios apasionantes de los trabajos periodísticos de la reportera Edith Lane y del fotógrafo, ya para entonces legendario, Jimmy Hare, a quien vemos desplazarse sigiloso en el campo de batalla, o bien a punto de iniciar el vuelo en un incipiente aeroplano para sus espectaculares tomas de batallas plenas.

Los jefes revolucionarios llegaron a prohibir que los fotógrafos tomaran placas en el frente, pues los federales usaban las imágenes para ubicar a los dirigentes y emboscarlos, o bien infiltraban supuestos reporteros para conocer sus estrategias de guerra.

Entre el conjunto de imágenes destacan, junto a los desplazamientos guerreros, los héroes anónimos, como un combatiente a quien vemos de tres cuartos de perfil, casi de espaldas, encomendarse a un santo de palo, cargando bajo el brazo su caja de municiones y su escopeta, y adivinamos su rostro en éxtasis previo a la batalla; o a un joven fotógrafo de 16 años posando junto a un niño que empuña una pistola. Del fotógrafo se supo después que fue un eminente investigador de la negritud, en otros ámbitos. Del niño combatiente no se supo nunca nada.

Impresionante, el libro.

Ha iniciado ya el año del bicentenario de la Independencia y el centenario del inicio de la Revolución.

domingo, 1 de julio de 2007

CORAZONES DESBORDADOS

De la Lámpara de Diógenes:
Nuevamente, a un año del agravio a la nación, las calles de la Ciudad de México se colmaron hasta el tope para llenar en absoluto la Plaza de la Constitución y sus alrededores. Desde temprana hora la gente comenzó a aglutinarse por Paseo de la Reforma, a las diez de la mañana miles de almas iniciaron, junto con el Presidente Legítimo y su gabinete, la marcha hacia el corazón político del país, el zócalo.




Eran miles, pero miles y miles de corazones desbordados de entusiasmo. El coraje del fraude ya quedó atrás, pero el coraje para seguir defendiendo, con justa razón, la dignidad de un pueblo va para adelante y para arriba.

Contrario a lo que muchos piensan, este movimiento está muy lejos de debilitarse y cada vez está más cerca de comprender que el poder está en la voluntad de los ciudadanos, de los cuales ya, más de un millón están acreditados como representantes del Gobierno Legítimo.

Al llegar AMLO al templete saludó a los representantes de los partidos que conforman el FAP, a Rosario Ibarra y muy efusivamente al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard.


En ese instante las voces se alzaron y bajo la dirección de Eduardo García Barros el Coro Monumental entonaron las composiciones "Sueños" y "Aforismos" de Arturo Márquez, basadas en textos de Martin Luther King y Mahatma Gandhi que días antes estuvieron ensayando.

El discurso de AMLO fue claro y contundente - "El propósito de nuestro movimiento es la transformación del país." A diputados y senadores del FAP les hizo un llamado a que por ningún motivo aprueben la reforma fiscal. -"Cero, lo repito, cero negociación con quienes sostienen una política contraria al pueblo y entregan la soberanía nacional al extranjero."

Casi al final de la asamblea, se pactó un compromiso para acudir al llamado de una convocatoria nacional, con carácter de extraordinario, en caso del que el gobierno espurio introduzca una iniciativa para reformar la Constitución con el fin de entregar el petróleo a empresas nacionales o extranjeras.


La grandeza de este país está en su gente, gente hecha de barro y maíz que a pesar de tanto sufrimiento, de tanta injusticia y de una obscena desigualdad, su gente tiene la capacidad de ser feliz y eso, debe llenarnos de dignidad.




Más fotografías en la Lámpara de Diógenes.