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viernes, 21 de agosto de 2015

¿Un golpe de Estado en México?

Un golpe de estado en México en la situación actual implicaría que el ejército llegara al poder sin más apoyo que el uso de sus armas

Gerardo Fernández Noroña
@fernandeznorona
SDPnoticias.com

Hay gente que con increíble ignorancia y absoluta irresponsabilidad dice que la salida para el país sería un golpe de estado. No saben o no quieren saber que un golpe de estado es un levantamiento militar que destituye a un gobierno legalmente constituido e impone un régimen de facto controlado por las fuerzas armadas.

Nuestro país fue pródigo en golpes de estado durante todo el siglo XIX. El desastre como nación que nos llevó a que nos robaran más de la mitad del territorio por parte los Estados Unidos, tiene buena parte de su explicación, en esos constantes y permanentes golpes de estado. La imposición de Maximiliano como emperador de México por Napoleón el pequeño, fue derivado de un golpe de estado que se convirtió en guerra civil, la Guerra de Reforma.

El último golpe de estado que conoció nuestra nación ocurrió en plena época revolucionaria cuando Victoriano Huerta se impuso con las manos llenas de sangre en la presidencia de la República, deponiendo a Francisco I. Madero, presidente  de la República, y a José María Pino Suárez,  quien era vicepresidente. Este golpe de estado no se conformó con romper el orden constitucional y deponer a las autoridades legal y legítimamente electas; además, asesinó al presidente y al vicepresidente. En poco menos de un año, asesinó también a varios diputados y al senador Belisario Domínguez. Finalmente terminó disolviendo al Congreso e impuso una farsa de elección que no fue reconocida por nadie.

Tuvo que reiniciarse el movimiento armado para lograr dar marcha atrás a este golpe de estado. La Revolución se reavivó y logró echar del poder a Victoriano Huerta, pero derivó en una guerra civil que culminó formalmente con la elección de Venustiano Carranza en 1916,  cuya violencia se mantuvo aún por más de una década.

Un golpe de estado en México en la situación actual implicaría que el ejército llegara al poder sin más apoyo que el uso de sus armas. Significaría que el marco constitucional absolutamente roto, fuera liquidado en mil pedazos de manera definitiva.

Un golpe de estado en México significaría Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, Calera y Narvarte, multiplicados por cien, por mil, por un millón.

Un golpe de estado en México significaría que la pesadilla y la barbarie que hoy se viven con un baño de sangre a lo largo y ancho del país se tornaran en una constante, hasta que el pueblo se levantara.

Para decirlo en pocas palabras, un golpe de estado en México implicaría empeorar aún más las ya insoportables condiciones existentes en el país. ¿Peores aún que con Peña Nieto? Sí, absolutamente sí, peores que con Peña Nieto, lo cual es mucho decir. Los militares no saben de leyes, ni del respeto a los derechos humanos, ni de respeto a la dignidad humana y a las instituciones democráticas y mucho menos de legalidad. Ellos, quienes han torturado y ejecutado a sangre fría a jóvenes -muchas veces menores de edad- con el pretexto de que son delincuentes, quienes imponen la fuerza a la razón, son los que darían el golpe de estado.

Así que por ese camino no hay salvación posible para la Nación. Nuestro pueblo debe asumir que sólo él mismo puede poner de pie al país y que sólo el pueblo puede salvarse a sí mismo. Justo la manera de evitar un golpe de estado es que el pueblo tome conciencia de su poder y lo ejerza.

Yo no veo más camino que la desobediencia civil, el de una rebelión no violenta de los mexicanos para que construyamos otro régimen político, económico y social de igualdad y de libertades. El regreso de los Victorianos Huertas al poder después de cien años, sólo traería más dolor y sacrificio para nuestro pueblo.


"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".


Gerardo Fernández Noroña.

jueves, 6 de febrero de 2014

24 de Febrero Día de las Autodefensas: Documental

Los "grupos de autodefensas" en Michoacán, presentan un documental en el que cuentan que lo que definitivamente los hizo "estallar" fue el abuso sexual descarado hacia sus mujeres y niñas.




http://www.youtube.com/watch?v=MDerU5Aihe4

Nota relacionada:
Aquí el porqué Michoacán se levantó en armas (enlace).

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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

martes, 18 de diciembre de 2012

Falsificadores de la historia: "Villa, asesino desquiciado"


Pedro Salmerón
@salme_villista

Para los falsificadores de nuestra historia Pancho Villa era un asesino sin ideología. Dice Villalpando: en cuanto a Villa, quizá en el fondo no tenía bandera ideológica y por eso fue tan popular: sólo destruía (Batallas por la historia, p. 327). Además, un demente, como dice Zunzunegui rizando el rizo de una ocurrencia de Enrique Krauze (quien la toma de algunos intelectuales que detestaban al centauro del Norte): Villa era maniaco-depresivo, o de plano bipolar. Pero lo que nos interesa es la lapidaria frase del mismo Zunzunegui (que podría ser de Catón, Pazos, Schettino o González de Alba): no hay ideología en Villa (La historia de una matanza por el poder, pp. 69-71). Sólo puede afirmarse eso absteniéndose de leer las pruebas aportadas por Friedrich Katz, Paco Ignacio Taibo II (o en mi libro La División del Norte).

Así como el Plan de Ayala es apenas la primera manifestación programática del agrarismo, también el programa revolucionario villista se fue construyendo sobre la marcha. Pero eso es común a todas las revoluciones: cuando se reunieron los Estados generales en Francia, en 1789, sus miembros no sabían que proclamarían la Declaración de los Derechos ni que proclamarían la República ni que degollarían a Luis Capeto... y así en todas.

Igual en el norte de México: los dirigentes agraristas y obreros, los campesinos sin tierra, los rancheros que exigían la devolución de recursos usurpados por las haciendas, los mineros que luchaban por condiciones laborales justas –y que juntos construyeron la División del Norte–, diseñaron su proyecto al calor de tres campañas guerrilleras. Proyecto que empezaron a llevar a cabo en diciembre de 1913, cuando ocuparon Chihuahua y los generales nombraron gobernador a Pancho Villa.

Tras resolver las necesidades más apremiantes de una población que estaba al borde de la hambruna, Villa publicó un documento de hondas repercusiones: el Decreto de confiscación de bienes de los enemigos de la Revolución, que entregaba al gobierno revolucionario las inmensas riquezas de la oligarquía agrupada en torno a los gobernadores porfiristas Terrazas y Creel. Desde ese momento, el gobierno villista administró cerca de 4 millones de hectáreas, fábricas y fundidoras que constituían el grueso de la riqueza del estado. Al triunfo de la causa, decía el decreto, una ley reglamentaria determinaría lo relativo a la distribución de esos bienes que, mientras, financiaron el aparato militar villista y su política social (escuelas, pensiones, reparto de carne y harina a los pobres, etcétera).

En el texto de ese decreto y en el sueño que por esos mismos días le contó Pancho al periodista John Reed, están las líneas del proyecto agrario del villismo, que habría de ser complementado por documentos posteriores que alcanzarían su expresión más acabada, luego de la confluencia del villismo con el zapatismo, en el Programa de reformas políticas-sociales de la Convención. La legislación villista daba forma al ideal de la pequeña propiedad agraria, productiva e independiente, como base de la riqueza del país, ideal constante en los clásicos del liberalismo mexicano.
Pero no se proyectaba repartir las tierras y dejar a los nuevos propietarios a su suerte, pues se creó el Banco del Estado, que debía otorgar créditos de avío a estos agricultores e impulsar las obras de irrigación y otras mejoras. El gobierno también se comprometía a construir escuelas en los núcleos rurales y dar vida a escuelas agrícolas y a laboratorios de experimentación. Según las leyes agrarias, las adjudicaciones de tierras no serían gratuitas, sino en módicos pagos, y la venta o enajenación de las tierras adjudicadas (como patrimonio familiar) encontraba innumerables obstáculos o prohibiciones.

Este programa agrario era uno de los dos pilares del proyecto villista. El otro era la democracia política. La democracia universal y directa, la restauración del orden constitucional, la división de poderes, el federalismo y la autonomía municipal, que conjuntaban tanto los ideales de Madero (muchos de cuyos colaboradores y parientes militaban en las filas villistas), como la vocación de autonomía pueblerina y democracia plebeya de los jefes populares del villismo, fueron los grandes temas articuladores de este ideal democrático, que por hoy sólo dejaremos así enunciado.

Posteriormente, en la confluencia con el zapatismo, se desarrolló y decantó lo relativo a la redistribución de la propiedad raíz y la restauración del orden constitucional, se añadieron proyectos sobre la conducción económica del Estado, el federalismo y el municipio libre; sobre las condiciones de vida de los obreros y el carácter del Estado como árbitro entre las clases.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Cambió al país la Revolución mexicana? por @salme_villista


Pedro Salmerón Sanginés
@salme_villista

Indudablemente: en las tres décadas que siguen al fin de la lucha armada, México dejó de ser un país casi despoblado, con 72% de analfabetismo y 85% de población rural; un país exportador de materias primas baratas y e importador de bienes de producción y consuma caros; una semicolonia de las grandes potencias en que imperaban el privilegio, la desigualdad y
en el que había condiciones de trabajo cercanas a la verdadera esclavitud humana, para duplicar su población, abatir el analfabetismo, reducir de manera visible los abismos sociales y lanzar a México por la vía de la modernización capitalista. Sólo quienes no estudian los hechos concretos de la historia nacional, los números y las estadísticas, pueden seguir afirmando que se revolucionó todo para no cambiar nada, o peor aún, que México perdió 75 años.

El primer resultado, el primer impulsor de otros cambios fue el reparto agrario: entre 1915 y 1934 los gobiernos de los vencedores de la Revolución entregaron a los campesinos entre siete y medio y diez millones de hectáreas, casi siempre en respuesta a presiones de los campesinos organizados, en una reforma agraria tibia y parcial, que entregó a los campesinos parcelas demasiado pequeñas (en promedio nueve hectáreas por cabeza) y avanzó muy poco en la creación de infraestructura de apoyo a los ejidos. Pero entre 1935 y 1939 se repartieron más de 18,000 millones de hectáreas a poco más de un millón de jefes de familia. El reparto agrario sacó de la pobreza y el trabajo servil a casi todas las familias del campo y de inmediato se vieron sus frutos en el aumento palpable, espectacular incluso, de la producción agrícola.

Aunque gobiernos posteriores detuvieron el reparto de tierras y abandonaron al ejido a su suerte, el reparto cardenista alteró profundamente las relaciones sociales en el campo y tuvo un impacto directo en el crecimiento exponencial de la producción agrícola y del consumo popular, reduciéndose de manera drástica y significativa los índices de miseria y desnutrición en el campo mexicano. El crecimiento de la producción agrícola y de la población permitió a su vez la transferencia creciente de recursos y mano de obra del campo a la ciudad, lo que a su vez permitió la acelerada industrialización y modernización de México e índices de crecimiento sostenido de la economía que llegaron a rebasar el 6% anual. Treinta años después del reparto agrario cardenista, México era un país moderno, industrial y urbano; desigual y atado al furgón norteamericano; con un sistema política de eficacia y disciplina porfirianos; y no más el país rural, despoblado, desnutrido y analfabeto de la revolución. Nuevos problemas y nuevos desafíos llamaban a la puerta de ese país, de sus balcones luminosos y sus sótanos oscuros.

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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

domingo, 20 de noviembre de 2011

PLAN DE SAN LUIS

Francisco I. Madero
San Luis Potosí, Octubre 5, 1910.

MANIFIESTO A LA NACIÓN

Los pueblos, en su esfuerzo constante por que triunfen los ideales de libertad y justicia, se ven precisados en determinados momentos históricos a realizar los mayores sacrificios.

Nuestra querida patria ha llegado a uno de esos momentos: una tiranía que los mexicanos no estábamos acostumbrados a sufrir, desde que conquistamos nuestra independencia, nos oprime de tal manera, que ha llegado a hacerse intolerable.

En cambio de esa tiranía se nos ofrece la paz, pero es una paz vergonzosa para el Pueblo Mexicano, porque no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque no tiene por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la patria, sino enriquecer a un pequeño grupo que, abusando de su influencia, ha convertido los puestos públicos en fuente de beneficios exclusivamente personales, explotando sin escrúpulos todas las concesiones y contratos lucrativos.

Tanto el Poder Legislativo como el Judicial están completamente supeditados al Ejecutivo; la división de los Poderes, la soberanía de los Estados, la libertad de los Ayuntamientos y los derechos del ciudadano, sólo existen escritos en nuestra Carta Magna; pero de hecho, en México casi puede decirse que reina constantemente la Ley Marcial; la justicia en vez de impartir su protección al débil, sólo sirve para legalizar los despojos que comete el fuerte; los jueces, en vez de ser los representantes de la Justicia, son agentes del Ejecutivo, cuyos intereses sirven fielmente; las Cámaras de la Unión no tienen otra voluntad que la del Dictador; los Gobernadores de los Estados son designados por él y ellos a su vez designan e imponen de igual manera las autoridades municipales.

De esto resulta que todo el engranaje administrativo, judicial y legislativo obedece a una sola voluntad, al capricho del General Porfirio Díaz, quien en su larga administración ha demostrado que el principal móvil que lo guía es mantenerse en el poder a toda costa.

Hace muchos años se siente en toda la República profundo malestar, debido a tal régimen de Gobierno, pero el General Díaz, con gran astucia y perseverancia, había logrado aniquilar todos los elementos independientes, de manera que no era posible organizar ninguna clase de movimiento para quitarle el poder de que tan mal uso hacía.

El mal se agravaba constantemente, y el decidido empeño del General Díaz de imponer a la Nación un sucesor y siendo este el Sr. Ramón Corral, llevó ese mal a su colmo y determinó que muchos mexicanos, aunque carentes de reconocida personalidad política puesto que había sido imposible labrársela durante 36 años de dictadura, nos lanzásemos a la lucha intentando reconquistar la soberanía del pueblo y sus derechos en el terreno netamente democrático.

Entre otros partidos que tendían al mismo fin, se organizó el Partido Nacional Antireeleccionista proclamando los principios de SUFRAGIO EFECTIVO y NO REELECCION, como únicos capaces de salvar a la República del inminente peligro con que la amenaza la prolongación de una dictadura cada día más onerosa, más déspota y más inmoral.

El Pueblo Mexicano secundó eficazmente a ese partido y respondiendo al llamado que se le hizo, mandó sus representantes a una Convención, en la que también estuvo representado el Partido Nacionalista Democrático, que así mismo interpretaba los anhelos populares.

Dicha Convención designó sus candidatos para la Presidencia y Vice-Presidencia de la República, recayendo esos nombramientos en el Sr. Dr. Francisco Vázquez Gómez y en mí, para los cargos respectivos de Vice-Presidente y Presidente de la República.

Aunque nuestra situación era sumamente desventajosa porque nuestros adversarios contaban con todo el elemento oficial, en el que se apoyaban sin escrúpulos, creímos de nuestro deber, para mejor servir la causa del pueblo, aceptar tan honrosa designación.

Imitando las sabias costumbres de los países republicanos, recorrí parte de la República haciendo un llamamiento a mis compatriotas.

Mis jiras fueron verdaderas marchas triunfales, pues por doquiera el pueblo, electrizado con las palabras mágicas de Sufragio Efectivo y No Reelección, daba pruebas evidentes de su inquebrantable resolución de obtener el triunfo de tan salvadores principios.

Al fin, llegó un momento en que el General Díaz se dió cuenta de la verdadera situación de la República y comprendió que no podría luchar ventajosamente conmigo en el campo de la Democracia y me mandó reducir a prisión antes de las elecciones, las que se llevaron a cabo excluyendo al pueblo de los comicios por medio de la violencia, llenando las prisiones de ciudadanos independientes y cometiéndose los fraudes más desvergonzados.

En México, como República democrática, el poder público no puede tener otro origen ni otra base que la voluntad nacional y ésta no puede ser supeditada a fórmulas llevadas a cabo de un modo fraudulento.

Por este motivo, el Pueblo Mexicano ha protestado contra la ilegalidad de las últimas elecciones, y queriendo emplear sucesivamente todos los recursos que ofrecen las leyes de la República, en la debida forma pidió la nulidad de las elecciones ante la Cámara de Diputados, a pesar de que no reconocía en dicho cuerpo un origen legítimo y de que sabía de antemano que no siendo sus miembros representantes del pueblo, sólo acatarían la voluntad del General Díaz a quien exclusivamente deben su investidura.

En tal estado las cosas, el Pueblo, que es el único soberano, también protestó de un modo enérgico contra las elecciones, en imponentes manifestaciones llevadas a cabo en diversos puntos de la República, y si éstas no se generalizaron en todo el territorio nacional, fue debido a la terrible presión ejercida por el gobierno, que siempre ahoga en sangre cualquier manifestación democrática, como pasó en Puebla, Veracruz, Tlaxcala, México y otras partes.

Pero esta situación violenta e ilegal no puede subsistir más.

Yo he comprendido muy bien que si el Pueblo me ha designado como su candidato para la Presidencia, no es porque haya tenido oportunidad de descubrir en mí las dotes del estadista o del gobernante, sino la virilidad del patriota resuelto a sacrificarse, si es preciso, con tal de conquistar la libertad y ayudar al pueblo a librarse de la odiosa tiranía que lo oprime.

Desde que me lancé a la lucha democrática sabía muy bien que el General Díaz no acataría la voluntad de la Nación, y el noble Pueblo Mexicano, al seguirme a los comicios, sabía también perfectamente el ultraje que le esperaba; pero a pesar de ello, el pueblo dió para la causa de la Libertad un numeroso contingente de mártires cuando estos eran necesarios, y con admirable estoicismo concurrió a las casillas a recibir toda clase de vejaciones.

Pero tal conducta era indispensable para demostrar al mundo entero que el Pueblo Mexicano está apto para la democracia, que está sediento de libertad y que sus actuales gobernantes no responden a sus aspiraciones.

Además la actitud del pueblo antes y durante las elecciones, así como después de ellas, demuestra claramente que rechaza con energía al gobierno del General Díaz y que si se hubieran respetado sus derechos electorales, hubiese sido yo el electo para Presidente de la República.

En tal virtud, y haciéndome eco de la voluntad nacional, declaro ilegales las pasadas elecciones y quedando por tal motivo la República sin gobernantes legítimos, asumo provisionalmente la Presidencia de la República, mientras el pueblo designa, conforme a la ley, sus gobernantes.

Para lograr este objeto es preciso arrojar del poder a los audaces usurpadores que por todo título de legalidad ostentan un fraude escandaloso e inmoral.

Con toda honradez declaro que consideraría una debilidad de mi parte y una traición al pueblo que en mí ha depositado su confianza, no ponerme al frente de mis conciudadanos, quienes ansiosamente me llaman, de todas parts del país, para obligar al General Díaz, por medio de las armas, a que respete la voluntad nacional.

El Gobierno actual, aunque tiene por origen la violencia y el fraude, desde el momento que ha sido tolerado por el Pueblo, puede tener para las naciones extranjeras ciertos títulos de legalidad hasta el 30 del mes entrante en que expiran poderes; pero como es necesario que el nuevo gobierno dimanado del último fraude, no pueda recibirse ya del poder, o por lo menos se encuentre con la mayor parte de la Nación protestando con las armas en la mano, contra esa usurpación, he designado el DOMINGO 20 del entrante Noviembre, para que de las seis de la tarde en adelante, todas las poblaciones de la República se levanten en armas bajo el siguiente

PLAN:

1o.- Se declaran nulas las elecciones para Presidente y Vice-Presidente de la República, Magistrados a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Diputados y Senadores, celebradas en Junio y Julio del corriente año.

2o.- Se desconoce al actual gobierno del General Díaz, así como a todas las autoridades cuyo poder debe dimanar del voto popular, porque además de no haber sido electas por el pueblo, han perdido los pocos títulos que podían tener de legalidad, cometiendo y apoyando con los elementos que el pueblo puso a su disposición para la defensa de sus intereses, el fraude electoral más escandaloso que registra la historia de México.

3o.- Para evitar hasta donde sea posible los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes, a reserva de reformar oportunamente por los medios constitucionales, aquellas que requieran reforma, todas las leyes promulgadas por la actual administración y sus reglamentos respectivos, a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados en este plan.

Igualmente se exceptúan las leyes, fallos de tribunales y decretos que hayan sancionado las cuentas y manejos de fondos de todos los funcionarios de la administración porfirista en todos sus ramos: pues tan pronto como la revolución triunfe se iniciará la formación de comisiones de investigación para dictaminar acerca de las responsabilidades en que hayan podido incurrir los funcionarios de la Federación, de los Estados, y de los Municipios.

En todo caso serán respetados los compromisos contraídos por la administración porfirista con gobiernos y corporaciones extranjeros antes del 20 del entrante.

Abusando de la ley de terrenos baldíos, numerosos pequeños propietarios, en su mayoría indígenas, han sido despojados de sus terrenos, ya por acuerdos de la Secretaría de Fomento, o por fallos de los tribunales de la república.

Siendo de toda justicia restituir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó de un modo tan arbitrario, se declaran sujetos a revisión tales disposiciones y fallos y se exigirá a los que los adquirieron de un modo tan inmoral, o a sus herederos, que los restituyan a sus primitivos propietarios, a quienes pagarán también una indemnización por los perjuicios sufridos.

Sólo en el caso de que esos terrenos hayan pasado a tercera persona antes de la promulgación de este plan, los antiguos propietarios recibirán indemnización de aquellos en cuyo beneficio se verificó el despojo.

4o.- Además de la Constitución y Leyes vigentes, se declara ley suprema de la República el principio de No-Reelección del Presidente y Vice-Presidente de la República, Gobernadores de los Estados y Presidentes Municipales, mientras se hagan las reformas constitucionales respectivas.

5o.- Asumo el carácter de Presidente Provisional de los Estados Unidos Mexicanos, con las facultades necesarias para hacer la guerra al Gobierno usurpador del General Díaz. Tan pronto como la capital de la República y más de la mitad de los Estados de la Federación estén en poder de las fuerzas del Pueblo, el Presidente Provisional convocará a elecciones generales extraordinarias para un mes después y entregará el poder al Presidente que resulte electo, tan pronto como sea conocido el resultado de la elección.

6o.- El Presidente Provisional antes de entregar el poder, dará cuenta al Congreso de la Unión del uso que haya hecho de las facultades que le confiere el presente plan.

7o.- El día 20 del mes de Noviembre, de las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente la gobiernan.

(Los pueblos que estén retirados de las vías de comunicación lo harán desde la víspera).

8o.- Cuando las autoridades presenten resistencia armada, se obligará por la fuerza de las armas a respetar la voluntad popular; pero en este caso las leyes de la guerra serán rigurosamente observadas, llamándose especialmente la atención sobre las prohibiciones relativas a no usar balas expansivas, ni fusilar a los prisioneros. También se llama la atención respecto al deber de todo mexicano de respetar a los extranjeros en sus personas e intereses.

9o.- Las autoridades que opongan resistencia a la realización de este plan, serán reducidos a prisión para que se les juzgue por los tribunales de la República cuando la revolución haya terminado. Tan pronto como cada ciudad o pueblo recobre su libertad, se reconocerá como autoridad legítima provisional, al principal Jefe de las armas, con facultad para delegar sus funciones en algún otro ciudadano caracterizado, quien será confirmado en su cargo o removido por el Gobernador Provisional.

Una de las primeras medidas del gobierno provisional será poner en libertad a todos los presos políticos.

10o.- El nombramiento de Gobernador Provisional de cada Estado que haya sido ocupado por las fuerzas de la revolución, será hecho por el Presidente Provisional. Este Gobernador tendrá estricta obligación de convocar a elecciones para Gobernador Constitucional del Estado tan pronto como sea posible, a juicio del Presidente Provisional.

Se exceptúan de esta regla los Estados que de dos años a esta parte han sostenido campañas democráticas para cambiar de gobierno, pues en éstos se considerará como Gobernador Provisional al que fue candidato de el pueblo, siempre que se adhiera activamente a este plan.

En caso de que el Presidente Provisional no haya hecho el nombramiento de Gobernador, que este nombramiento no hubiera llegado a su destino o bien que el agraciado no aceptare por cualquier circunstancia, entonces el Gobernador será designado por votación entre todos los Jefes de las Armas que operen en el territorio del Estado respectivo, a reserva de que su nombramiento sea ratificado por el Presidente Provisional tan pronto como sea posible.

11o.- Las nuevas autoridades dispondrán de todos los fondos que se encuentren en las oficinas públicas, para los gastos ordinarios de la administración y para los gastos de la guerra, llevando las cuentas con toda escrupulosidad. En caso de que esos fondos no sean suficientes para los gastos de la guerra, contratarán empréstitos, ya sean voluntarios o forzosos. Estos últimos sólo con ciudadanos o instituciones nacionales.

De estos empréstitos se llevará también cuenta escrupulosa y se otorgarán recibos en debida forma a los interesados, a fin de que al triunfar la revolución se les restituya lo prestado.

Transitorio. A.- Los jefes de fuerzas voluntarias tomarán el grado que corresponda al número de fuerzas a su mando. En caso de operar fuerzas militares y voluntarias unidas, tendrá el mando de ellas el jefe de mayor graduación, pero en caso de que ambos jefes tengan el mismo grado, el mando será del jefe militar.

Los jefes civiles disfrutarán de dicho grado mientras dure la guerra, y una vez terminada, esos nombramientos, a solicitud de los interesados, se revisarán por la Secretaría de Guerra que los ratificará en su grado o los rechazará, según sus méritos.

B.- Todos los jefes, tanto civiles como militares, harán guardar a sus tropas la más estricta disciplina; pues ellos serán responsables ante el Gobierno Provisional de los desmanes que cometan las fuerzas a su mando, salvo que justifiquen no haberles sido posible contener a sus soldados y haber impuesto a los culpables el castigo merecido.

Las penas más severas serán aplicadas a los soldados que saqueen alguna población o que maten a prisioneros indefensos.

C.- Si las fuerzas y las autoridades que sostienen al General Díaz fusilan a los prisioneros de guerra, no por eso y como represalia se hará lo mismo con los de ellos que caigan en poder nuestro; pero en cambio, serán fusiladas dentro de las veinticuatro horas y después de un juicio sumario, las autoridades civiles o militares al servicio del General Díaz, que una vez estallada la revolución hayan ordenado, dispuesto en cualquier forma, transmitido la orden o fusilado a alguno de nuestros soldados.

De esta pena no se eximirán ni los más altos funcionarios; la única excepción será el General Díaz y sus ministros, a quienes en caso de ordenar dichos fusilamientos o permitirlos, se les aplicará la misma pena, pero después de haberlos juzgado por los tribunales de la República, cuando haya terminado la revolución.

En el caso de que el General Díaz disponga que sean respetadas las leyes de la guerra, y que se trate con humanidad a los prisioneros que caigan en sus manos, tendrá la vida salva, pero de todos modos deberá responder ante los tribunales de cómo ha manejado los caudales de la Nación y de cómo ha cumplido con la Ley.

D.- Como es requisito indispensable en las leyes de la guerra que las tropas beligerantes lleven algún uniforme o distintivo y como sería difícil uniformar a las numerosas fuerzas del pueblo que van a tomar parte en la contienda, se adoptará como distintivo de todas las fuerzas libertadoras, ya sean voluntarias o militares, un listón tricolor, en el tocado, o en el brazo.

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Conciudadanos: Si os convoco para que toméis las armas y derroquéis al gobierno del General Díaz, no es solamente por el atentado que cometió durante las útlimas elecciones, sino por salvar a la patria del porvenir sombrío que la espera continuando bajo su dictadura y bajo el gobierno de la nefanda oligarquía científica, que sin escrúpulos y a gran prisa están absorbiendo y dilapidando los recursos nacionales, y si permitimos que continúen en el poder, en un plazo muy breve habrán completado su obra: habrán llevado al pueblo a la ignominia y lo habrán envilecido; le habrán chupado todas sus riquezas y dejándolo en la más absoluta miseria; habrán causado la bancarrota de nuestras finanzas y la deshonra de nuestra patria, que débil, empobrecida y maniatada, se encontrará inerme para defender sus fronteras, su honor y sus instituciones.

Por lo que a mí respecta, tengo la conciencia tranquila y nadie podrá acusarme de promover la revolución por miras personales, pues está en la conciencia nacional que hice todo lo posible por llegar a un arreglo pacífico y estuve dispuesto hasta renunciar mi candidatura siempre que el General Díaz hubiese permitido a la Nación designar aunque fuese al Vice-Presidente de la República; pero dominado por incomprensible orgullo y por inaudita soberbia, desoyó la voz de la Patria y prefirió precipitarla en una revolución antes de ceder un ápice, antes de devolver al pueblo un átomo de sus derechos, antes de cumplir aunque fuese en las postrimerías de su vida, parte de las promesas que hizo en la Noria y Tuxtepec.

El mismo justificó la presente revolución cuando dijo: "Que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder y esta será la última revolución".

Si en el ánimo del General Díaz hubiesen pesado más los intereses de la Patria que los sórdidos intereses de él y de sus consejeros hubiera evitado esta revolución haciendo algunas concesiones al pueblo; pero ya que no lo hizo... ¡tanto mejor! el camino será más rápido y más radical, pues el pueblo mexicano en vez de lamentarse como un cobarde, aun cobarde, aceptará como un valiente el reto, y ya que el General Díaz pretende apoyarse en la fuerza bruta para imponerle un yugo ignominioso, el pueblo recurrirá a la misma fuerza para sacudir ese yugo, para arrojar a ese hombre funesto del poder y para reconquistar su libertad.

Conciudadanos: No vaciléis pues un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombres libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.

San Luis Potosí, Octubre 5 de 1910.

FRANCISCO I. MADERO

Nota.- El presente plan sólo circulará entre los correligionarios de más confianza hasta el 15 de Noviembre, desde cuya fecha se podrá reimprimir; se divulgará prudentemente desde el 18 y profusamente desde el 20 en adelante.

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Fuente: bibliotecas.

Realizan desfile conmemorativo del 101 Aniversario de la Revolución Mexicana

Elena Trejo/El Diario.
20 de Noviembre del 2011

Chihuahua, Chih.- Comenzó hoy el desfile conmemorativo del 101 aniversario de la Revolución Mexicana, con la presencia del gobernador, César Duarte, así como del Presidente Municipal, Marco Adán Quezada, y autoridades del sector Educación.
El inicio se llevó a cabo con la Banda de Guerra Monumental, además de ser amenizada por de la Banda de Música del Estado.
El recorrido se dirigirá hacia el sur de la avenida Independencia, dando un recorrido en la ciudad para que los ciudadanos puedan disfrutar de este espectáculo desde diferentes puntos de la ciudad.
Encabezando el desfile llegó la descubierta de la dirección de vialidad, oficiales motociclistas que fueron recibidos con aplausos por los presentes, dando seguimiento al orden del mismo se presentaron las escoltas de diversas instituciones y una banda de guerra conformada por más de 600 alumnos de nivel secundaria del estado.



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Notas relacionadas:
Plan de San Luis (enlace a nota).

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sábado, 20 de noviembre de 2010

Con una insurgencia cívica y un despertar ciudadano se logrará la transformación del país y establecerá una auténtica y verdadera democracia: AMLO

México, Distrito Federal
Sábado 20 de noviembre de 2010

* Mensaje del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante el acto conmemorativo por el cuarto año de la constitución del Gobierno Legítimo de México y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana

Amigas, amigos:

De nuevo mi agradecimiento más sincero por la presencia de todas y de todos ustedes.

Nos congregamos para conmemorar, al mismo tiempo, el cuarto aniversario de la constitución del Gobierno Legítimo y el centenario de la Revolución Mexicana.

La historia nos enseña que las tres grandes transformaciones que se han registrado en nuestro país –la Independencia, la Reforma y la Revolución– las han hecho los mexicanos más humildes, los más conscientes y los más comprometidos con las causas justas.

En estos tres grandes momentos, el pueblo y sus auténticos dirigentes, supieron enfrentar a opresores y tiranos para remediar los males de la nación. El ejemplo más destacado fue la Revolución Mexicana de 1910.

En aquel entonces, la oligarquía porfirista dominaba de manera cruel y prepotente. Un grupo de hacendados, comerciantes, banqueros, mineros, nacionales y extranjeros, mantenían un régimen clasista, racista y dictatorial. Las comunidades indígenas padecían el acoso permanente de las haciendas que las despojaban de sus tierras y ansiaban convertir a sus pobladores en peones acasillados.

La esclavitud era una amarga realidad; indígenas y campesinos eran desterrados, “enganchados”, tratados en forma inhumana y azotados hasta la muerte. Los trabajadores de minas y fábricas eran explotados sin misericordia. La justicia, como lo expresó Madero en el célebre Plan de San Luis, sólo servía para legalizar los despojos que cometía el fuerte. La democracia era inexistente. Porfirio Díaz dominaba y se reelegía a sus anchas, con el beneplácito de una minoría aristocrática, de intelectuales alcahuetes, que se sentían científicos, y con la complicidad de la prensa oficial y oficiosa. Las elecciones eran una farsa. Siempre ganaban los mismos: los grandes caciques, dueños de vidas y haciendas, los amos y señores de México.

En este ambiente de poder absoluto, sin justicia ni libertades, surgió, de manera admirable, la oposición al gobierno de Porfirio Díaz. Considerado en aquellos tiempos como el régimen dictatorial personalista más perfecto del mundo.

El núcleo opositor más inteligente y de convicciones más firmes lo integraron los magonistas. Ellos fueron los precursores de la Revolución. En homenaje a estos héroes casi anónimos recordemos algunos nombres: Camilo Arriaga, Librado Rivera, Juan Sarabia, Praxedis Guerrero, Federico Pérez Fernández, Santiago de la Hoz, Manuel Sarabia, Benjamín Millán, Evaristo Guillén, Gabriel Pérez Fernández, Antonio Díaz Soto y Gama, Rosalío Bustamante, Tomás Sarabia, y los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón.

Este grupo de liberales, antes que otros, empezó a enfrentar a la dictadura con la publicación de periódicos de denuncia y con la organización de clubes o comités para hacer labor de concientización y liberar al pueblo.

Ante el hostigamiento y la represión, los magonistas tuvieron que refugiarse en las ciudades fronterizas de Estados Unidos. Desde allí editaban el periódico Regeneración que pasaban de contrabando y distribuían en el país; mantenían relación con dirigentes regionales, mujeres y hombres, que hacían trabajo con obreros y campesinos. Su organización y sus ideales influyeron en las huelgas de Cananea y Río Blanco y, más tarde, en todo el movimiento revolucionario.

Para saber de qué estaban hechos estos dirigentes, recordemos de nuevo lo que decía Ricardo Flores Magón: "Cuando muera mis amigos quizás inscriban en mi tumba: ‘Aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘Aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘Aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

Otro de estos hombres de profundas convicciones revolucionarias fue Juan Sarabia, a quien detienen en 1906 en Ciudad Juárez, luego de un fallido levantamiento armado. Cuentan que fue llevado preso a la Ciudad de Chihuahua. Y el 7 de enero de 1907 se presentaron al teatro donde era juzgado, los hombres fuertes de Porfirio Díaz en ese estado: Enrique Creel y Luis Terrazas. Dicen que éste último se le paró enfrente y en tono retador y despectivo le preguntó: “¿Es usted el bandido Juan Sarabia?”. “Yo no soy bandido señor”, contestó Sarabia, “los bandidos son otros”. Entonces, el terrateniente y general porfirista le replicó: “¿Quiénes son ellos? Dígalo”. Y Juan Sarabia en voz alta le dijo: “Los bandidos son Porfirio Díaz, Ramón Corral, Enrique Creel, usted y muchos otros”. Terrazas guardó silencio y el público que oyó aquello empezó a gritar y aplaudir. La gente fue desalojada con el uso de la fuerza y la audiencia fue suspendida. Ese mismo día, Sarabia fue subido al tren y conducido a la cárcel de San Juan de Ulúa, Veracruz, donde permaneció cinco años hasta que triunfó la Revolución y fue liberado por Madero.

Es precisamente Francisco I. Madero, un hombre bueno, el que más ayudó a promover los cambios revolucionarios. A pesar de su holgada situación económica, de ser hijo de hacendado, Madero era un idealista que tenía una sincera vocación democrática.

En 1905 contribuyó con dinero para editar Regeneración. En 1908 escribió el libro La Sucesión Presidencial, en el cual llamaba a enfrentar a la dictadura mediante la participación del pueblo en las elecciones de 1910. A partir de entonces se dedicó a organizar el partido antirreleccionista e inicio una campaña por el país bajo el lema de Sufragio Efectivo No Reelección.

Luego del fraude en las elecciones presidenciales, convocó a los mexicanos a que en un día como hoy, 20 de noviembre, a las seis de la tarde, el pueblo tomara las armas para derrotar al gobierno porfirista.

El levantamiento armado obligó a renunciar a Porfirio Díaz que dejó el país y Madero llegó a la Presidencia de la República. Sin embargo, por lo arraigado que estaba el régimen de componendas y complicidades, y por la falta de organización del pueblo, entre otros factores, se produjo la ingobernabilidad que fue aprovechada por una pandilla de rufianes para cometer la felonía de asesinar a Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez.

En ese cuartelazo, en ese golpe de Estado que llevó a la presidencia a Victoriano Huerta, participó como autor intelectual el embajador de Estados Unidos, cuyo nombre es preferible olvidar.

A partir del asesinato de Madero se propagó por todo el país el movimiento revolucionario. En el norte, Francisco Villa asentó su predominio. En el sur, Emiliano Zapata siguió enarbolando el Plan de Ayala para exigir que se devolviera y se entregara la tierra a los campesinos. A su vez, Venustiano Carranza fue el primer gobernador que desconoció a Huerta y llamó a luchar contra la usurpación.

Aunque Huerta es derrotado, las divisiones en las filas revolucionarias por diferencias ideológicas o políticas, complicaron la posibilidad de acuerdos para lograr la estabilidad del gobierno y sobre todo para cumplir con las demandas del pueblo.

Sin embargo, se avanzó, el sacrificio de los mexicanos no fue en vano. Gracias a la Revolución, en la Constitución de 1917 se reconocieron los derechos sociales: el derecho de los campesinos a la tierra; el salario mínimo, la jornada de ocho horas, la organización sindical; el derecho a la educación y a pesar de fuertes presiones de las compañías y gobiernos extranjeros, se definió, en el artículo 27, la propiedad y el dominio de la nación sobre las riquezas naturales, en particular, del petróleo.

No fue fácil convertir en realidad estas reivindicaciones, perdieron la vida más de un millón de mexicanos y todavía hubo que esperar un buen tiempo. No obstante, la justicia llegó.

Por eso es grande el general Lázaro Cárdenas del Río, porque con hechos dio respuesta a las demandas sociales incumplidas y afianzó la soberanía nacional. Durante su gobierno, de 1934 a 1940, se entregaron 18 millones de hectáreas a un millón de familias campesinas, se defendió a los trabajadores y se hicieron valer los derechos laborales.

También se expropió el petróleo que estaba en manos de extranjeros, para beneficio de los mexicanos. El general Cárdenas es el único gobernante revolucionario que ha profesado un profundo amor hacia el pueblo y a la nación.

Pero aun cuando hubo progreso en el terreno social, la Revolución no produjo cambios sustanciales en lo político. El poder se siguió ejerciendo sin la participación del pueblo. Nunca se ha podido aplicar plenamente el lema de Madero de Sufragio Efectivo. La democracia sigue siendo una asignatura pendiente.

Y precisamente por ello, la vida pública de México se fue degradando. Al pueblo se le hizo a un lado y la política se convirtió en asunto de los políticos, quienes sin ideales ni principios, cada vez más se han ido corrompiendo, hasta convertirse en empleados de los nuevos opresores.

Este régimen posrevolucionario se pudrió por completo con la implantación de la llamada política neoliberal y con el engaño de la alternancia de partidos en el poder. Desde 1983 se lleva a cabo una política de saqueo de los bienes de la nación en beneficio de particulares, nacionales y extranjeros.

Durante el gobierno de Salinas, mediante el pillaje se conformó la actual oligarquía que fue confiscando todos los poderes y mantiene secuestradas a las instituciones; es decir, se impuso la contrarrevolución que ha venido eliminando las conquistas sociales, empobreciendo al pueblo y destruyendo al país.

Por eso no nos cabe la menor duda de que los integrantes de la oligarquía, con su presidente espurio, sus políticos corruptos y con sus medios de comunicación, son los principales responsables de la actual tragedia nacional.

Es esta mafia que detenta el poder la que arruinó las actividades productivas; la que ha impedido el desarrollo y el progreso de México; la que ha propiciado el estancamiento económico, la falta de empleos y la crisis de bienestar social.

También es la mafia del poder la culpable de la espiral de inseguridad y violencia que azota el país.

Por la ambición de este grupo que canceló el futuro de millones de mexicanos y, en particular, el porvenir de los jóvenes, se produjo el estallido de odio y resentimiento que ha costado la vida a más de 30 mil mexicanos, que mantiene en vilo a muchos pueblos y que ha provocado un éxodo de más de cien mil familias de clases medias, que se han visto obligadas a refugiarse en las ciudades fronterizas de los Estados Unidos.

De modo que hoy nos encontramos de nuevo en una situación parecida a la que se vivió hace 100 años. Y como entonces, el remedio tendrá que venir del pueblo. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo y sólo el pueblo organizado puede salvar a la nación.

Y sostenemos que sólo con una transformación profunda en todos los órdenes de la vida pública podremos lograr el renacimiento de México.

Afortunadamente, muchos mexicanos –como ustedes- de todo el país saben o intuyen que el cambio que necesita el país no vendrá de arriba, o con la simple alternancia del PRI o del PAN en la Presidencia que, como ha quedado demostrado, significa más de lo mismo. Estos dos partidos, están en manos de la oligarquía, mantienen sus intereses y privilegios, son en realidad partidarios de la economía de élite, desprecian al pueblo y no les importa el destino del país.

¿Ustedes creen que con el PRI o con el PAN en la presidencia, con Calderón o con Peña Nieto, dominando la misma mafia que encabeza Carlos Salinas, con la corrupción de siempre y con la dictadura que se ejerce a través de los medios de comunicación, México, nuestro querido país, saldrá de la decadencia y su pueblo podrá recobrar el bienestar, la tranquilidad y vivir con felicidad?

La verdad es que no. La crisis no se resolverá con el continuismo. Ésta es una aseveración irrebatible. Nadie medianamente informado y con un poco de luz en la frente, podría creer que las cosas mejorarán sin un verdadero cambio. La crisis es de tal magnitud que si no hay una renovación tajante de la vida pública, lo que nos espera es más descomposición social y el hundimiento por entero de nuestro país.

Pero también estamos obligados a decir que, desde nuestro punto de vista, tampoco la vía armada constituye una opción. Nosotros apostamos a la transformación pacífica de México.

Ahora bien, ¿por qué consideramos que la violencia no es el camino a seguir? En primer término, porque traería más sufrimiento y, al igual que con el continuismo, se terminaría de destruir al país; con el añadido que se daría lugar a un mayor intervencionismo extranjero; incluso, se correría el riesgo de dejar de ser un país libre y soberano para convertirnos en una colonia o en un protectorado, con bases militares de otra nación, algo que nunca aceptaremos.

Además, como siempre sucede, los responsables del surgimiento de una confrontación armada ni siquiera darían la cara. Serían los primeros en huir y en esconderse. Y no estamos de acuerdo en el enfrentamiento entre hermanos, entre el pueblo y los soldados, que también son pueblo, no olvidemos que son hijos de campesinos y de obreros.

Se puede replicar que la vía armada es la única forma de acabar con los privilegios y de liberar al pueblo, como ha quedado demostrado con la Independencia, la Reforma y la Revolución. Pero aunque respetamos a quienes piensan de esa manera, respondemos que son otras las circunstancias.

Insistimos que nuestro movimiento ha sido, es y seguirá siendo pacifico. Nosotros, y eso es muy importante, tenemos una creencia, una convicción, estamos seguros de que lograremos la transformación del país con la concientización y la organización del pueblo, con el despertar ciudadano, con una insurgencia cívica, masiva, ordenada, contundente y capaz de hacer inevitable el triunfo del movimiento popular para establecer una auténtica y verdadera democracia.

Mi optimismo se fundamenta en lo que escucho, veo y recojo en mis recorridos por el país. Son muchos los hombres y mujeres conscientes que hay en todos lados.

Mucha gente, como ustedes, a lo largo y ancho del territorio nacional. Estos admirables mexicanos trabajan cotidianamente para despertar y organizar al pueblo.

Están formando comités en comunidades, pueblos, barrios, colonias y unidades habitacionales. Están convenciendo a ciudadanos para que nos ayuden como protagonistas del cambio verdadero; reparten el periódico Regeneración casa por casa y, sobre todo, realizan estas tareas llenos de entusiasmo, manteniendo la moral en alto y con la firme convicción de que es posible vivir en una sociedad mejor.

Esto es muy significativo, porque en estos momentos aciagos, de sufrimiento y tristeza, hay muchos mexicanos que caen en la depresión, en la desesperanza e incluso en la frustración.

Unos sinceramente piensan que no hay salidas y otros, por su pensamiento conservador y por su animadversión hacia nosotros, no están dispuestos a aceptar que han sido engañados y se refugian en argumentos como el decir que todos los políticos somos iguales.

Esto no es cierto. Lo afirmo de manera categórica. Hay quienes tenemos ideales y principios y hemos hecho el compromiso con nosotros mismos y ante los demás, de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Pero insisto: estoy optimista, pienso que el trabajo, el entusiasmo y la alegría de quienes participan en este movimiento, me refiero a ustedes y a millones de mexicanos más, crearán las condiciones y el ambiente que nos permitirá llevar a cabo la transformación del país.

Amigas y amigos:

El 5 de febrero de 1903, cuando se conmemoraba un aniversario más de la Constitución de 1857, hubo un acto de protesta en esta ciudad, en el balcón del edificio donde se imprimía El Hijo del Ahuizote, los magonistas colocaron una manta que decía "La Constitución ha muerto".

Hoy podríamos escribir también con pena, dolor y coraje: "La contrarrevolución ha triunfado". Pero como en aquellos tiempos, cuando esos hombres y mujeres no se rindieron ante la adversidad, ahora nosotros decimos que no claudicaremos, que no dejaremos de luchar, que la ignominia, ese régimen de injusticias, de privilegios y de opresión, será transitoria porque está en marcha la Revolución de las conciencias.

Y pronto, muy pronto, estaremos celebrando el advenimiento de una nueva República, como la hemos soñado, la queremos para nosotros y para las nuevas generaciones, una República libre, soberana, progresista, justa, democrática, igualitaria y fraterna.


¡Viva la Revolución Mexicana!

¡Vivan los magonistas!

¡Viva Madero!

¡Viva Zapata!

¡Viva Villa!

¡Viva Lázaro Cárdenas!

¡Vivan los héroes anónimos!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!


Hemiciclo a Juárez, 20 de noviembre de 2010.
(Nota en Página de la Presidencia Legítima).
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Notas relacionadas:
México necesita una transformación como en 1910: AMLO (SDP).

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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Críticos: A 100 años, Revolución Mexicana no logra sus metas

Redacción SDP/AP | 19 de Noviembre, 2010.

Mientras México se prepara para conmemorar 100 años del inicio de una lucha armada para instaurar la democracia y mejorar la vida de los campesinos, muchos señalan lo lejos que se quedó aquel movimiento de alcanzar sus metas.

La Revolución Mexicana no ha logrado sus metas. 
MEXICO (AP) ---La democracia de México es endeble y las penosas condiciones de los pobres no han cambiado mucho, dicen los detractores de la Revolución Mexicana.

Dos marchas se planeaban para el viernes en la Ciudad de México para condenar lo que los organizadores llaman los fracasos del sangriento conflicto que comenzó el 20 de noviembre de 1910 y derrocó al dictador Porfirio Díaz.

En lugar de democracia, los siete años de conflicto prepararon el terreno para siete décadas de dominio político paternalista por parte del hoy llamado Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ese grupo político se mantuvo en la presidencia hasta el 2000.

El surgimiento de una clase media fue posible gracias a la revolución, dicen académicos, pero la pobreza sigue asolando al país. Un estudio del UNICEF divulgado el jueves mostró que el número de personas en "inseguridad alimentaria severa" creció a más del doble entre el 2008 y el 2009 hasta afectar a 17% de la población.

"Sin lugar a dudas, la Revolución cambió la sociedad mexicana, pero no cumplió con todos los objetivos. Los pobres, la gente que peleó desde atrás, que ha construido realmente con su sangre este país, todavía está muy marginada", dijo José Antonio Ibáñez, coordinador del programa de derechos humanos de la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México.

Hoy día, otra guerra sangrienta ---contra el narcotráfico--- arroja una sombra sobre la celebración del sábado.

La violencia, que ha cobrado al menos 28.000 vidas, es tan grave que en decenas de ciudades del estado de Tamaulipas se han cancelado los desfiles planeados para el sábado.

Los expertos compararon los peores excesos de la revolución con las ejecuciones de los cárteles, que dominan los espacios noticiosos contemporáneos.

"¿Los más despiadados revolucionarios de entonces son los ancestros de los sicarios desalmados actuales?", preguntó el jueves una columna del diario El Universal. "¿O es que, como en tiempos de Zapata y Villa, la historia de México es la historia de la traición y la violencia (...) tan mexicana como la tortilla?"

Ha pasado un siglo, y los analistas insisten en que las metas políticas de la revolución son difíciles de hallar.

Los partidos políticos "no son democráticos", dijo Víctor Rosa Amanda, quien dirige la carrera de derecho en la Universidad Iberoamericana. "Son partidos corporativos que disponen del poder y se reparten la vida política".

Reforma, uno de los principales diarios de México, celebró con una gráfica que describe lo que el héroe revolucionario Emiliano Zapata vería si estuviera vivo: poco interés en trabajar la tierra y violencia a la orden del día, incluso en su estado natal.

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Notas relacionadas:
Mientras exista pobreza y desigualdad, ideales revolucionarios seguirán: Narro (La Jornada).
Pendientes las demandas que dieron origen a la Revolución Mexicana: Justicia y democracia, sostiene López Obrador (Página de la Presidencia Legítima).
No se han cumplido demandas de la Revolución: AMLO (SDP).
100 años de Porfirismo (Columnas SDP/Víctor Hdz).
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Cartones:

Ejecutada - Helguera


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sábado, 18 de septiembre de 2010

'Coloso' es el huertista Benjamín Argumedo, denuncian en internet

Redacción/SDP | 18 de Septiembre, 2010.

Una fuerte indignación se ha manifestado en internet tras una denuncia de que la estatua Coloso, comisionada para los festejos del Bicentenario, en realidad es un retrato de Benjamín Argumedo, quien reconoció al usurpador Victoriano Huerta, fue enemigo de Pancho Villa y traicionó a Emiliano Zapata.

[A la izuierda la cabeza de Coloso, seguido por fotos de Benjamín Argumedo. Foto: Especial]

La estatua de 20 metros llamada "Coloso", con la cual se usó para los festejos del Bicentenario el pasado 15 de septiembre, y la cual supuestamente personifica a un revolucionario anónimo, en realidad es un retrato del contra-revolucionario Benjamín Argumedo, quien reconoció la usurpación de Victoriano Huerta, combatió a Pancho Villa y traicionó a Emiliano Zapata, denuncian diversos usuarios de internet.


La denuncia tomó fuerza tras haber sido publicada en una carta al diario La Jornada escrita por Pablo Moctezuma, en la cual señala que la estatua es la efigie del contrarrevolucionario.

Las facciones de Coloso, en efecto, tienen semejanzas con las de Argumedo en sus pómulos y nariz, así como en el corte de pelo que porta en una de sus fotografías.

Argumedo fue uno de los principales enemigos de Francisco Villa. Fue uno de los primeros en declararse en contra del gobierno de Francisco Madero, para luego reconocer a Victoriano Huerta tras la usurpación huertista.

Se levantó además contra Venustiano Carranza y traicionó a Emiliano Zapata.

Tras ser derrotado en batalla a finales de enero de 1916, Argumedo fue capturado días después para luego ser fusilado el primero de marzo del mismo año.

La estatua Coloso fue realizada por Juan Carlos Canfield en Cuernavaca, Morelos. No se ha dado hasta el momento una explicación oficial de a quién representa, aunque algunos conductores de televisión señalan que es un revolucionario anónimo.

Sin embargo, la indignación en internet por el hecho de la semejanza entre las facciones de Coloso y Benjamín Argumedo continúa creciendo.
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Video:
El Coloso Es Benjamín Argumedo, Contrarrevolucionario Huertista 17/09/10 NOTICIAS MVS

http://www.youtube.com/watch?v=yMf8tjboAZ4

Los festejos exaltan a contrarrevolucionario.
El Correo Ilustrado.

entro del desfile del 15 de septiembre de Chapultepec al Zócalo con motivo del bicentenario se dio gran realce a una figura de 20 metros de altura llamada El Coloso, que representa al contrarrevolucionario y traidor Benjamín Argumedo, quien apoyó el levantamiento reaccionario de Pascual Orozco contra Madero, reconoció al gobierno usurpador de Victoriano Huerta y combatió a los revolucionarios. Argumedo fue feroz enemigo de Pancho Villa en Durango y Coahuila, fue derrotado por Francisco Murguía y murió fusilado por los carrancistas como traidor que era. Y hoy en 2010 se busca rescatarlo del basurero de la historia. De esta manera, a la par que desprestigian y banalizan a los verdaderos héroes, tratan de enaltecer a los traidores como fue Argumedo. Esto es sólo un botón de muestra del contenido de las celebraciones en las que el gobierno actual ha derrochado casi 3 mil millones, con tal ineptitud que no acabaron ni siquiera la Estela de Luz o el Parque Bicentenario de Azcapotzalco.

Pablo Moctezuma Barragán.

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Notas relacionadas:
Borran referencia a Argumedo en Flickr de escultor de 'Coloso', denuncian (SDP).
Acusan a Televisa de distorsionar la historia (SDP).
Fotos del autor en Flickr.
Colosal desfile de Benjamín Argumedo (Excelsior).
Veracruz y el "Coloso" Benjamín Argumedo (Columna SDP / Víctor Hdz).
Dice la SEP que Coloso no es Argumedo; evidencia los desmiente (SDP).
El Porfirio Díaz de Bimbo (Columna SDP / Víctor Hdz).
UNAM centenaria, la razón sobre la infamia (Proceso/Álvaro Delgado)

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Comentarios:
1. Si le hacen estatuas a fox, por que nos sorprende que le hagan estatuas a huertistas?

2. Que botana, un gobierno usurpador gastando en traidores a la patria, igual que ellos, éste deberia ser parado en las oficinas del CEN del pan.

3. Y que esperaban de un regimen traidor y espurio emanado de un fraude, lógicamente le tenian que hacer un homenaje a otro TRAIDOR LAMEBOTAS DE OTRO ESPURIO, ejemplo de las focas fecaleras que vienen a trollear al SDP.

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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

sábado, 5 de junio de 2010

Traslado De Restos De Héroes Nacionales

Traslado De Restos De Heroes Nacionales 01/06/10 MESA POLITICA NOTICIAS MVS

http://www.youtube.com/watch?v=uYM-cgzwu34

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Notas relacionadas:
México exhuma los restos de sus héroes de la Independencia (Reuters).
Abucheo a Calderón en homenaje a héroes de Independencia (enlace a nota).

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Videos relacionados:
Trasladan al Castillo de Chapultepec restos de Héroes Independencia Mexico
http://www.youtube.com/watch?v=Phf43Ca5XHw
Trasladan al Castillo de Chapultepec restos de los Héroes Independencia
http://www.youtube.com/watch?v=kE1z85NGUlc
Presentan Urnas con Restos de Heroes de la Independencia Mexico
http://www.youtube.com/watch?v=Wrdx8jtSkIY

viernes, 15 de enero de 2010

Fotos inéditas de la Revolución

  • Universo gráfico que ofrecen el historiador Miguel Ángel Berumen y editorial Océano
1911, la batalla de Ciudad Juárez coloca al lector en la línea de fuego

  • El libro da cuenta del revuelo que causó el combate en la urbe fronteriza, que captaron 40 fotógrafos, y del fenómeno mediático que generó el inicio de la Revolución Mexicana

El historiador Miguel Ángel Berumen realizó una exhaustiva investigación de archivos fotográficos y la plasmó en su libro 1911. La batalla de Ciudad Juárez en imágenes, que será publicado en breve por editorial Océano. La contienda, ocurrida en mayo de ese año, se considera la primera victoria militar de las fuerzas revolucionarias en contra del régimen de Porfirio Díaz. Más de 40 fotógrafos captaron los acontecimientos y las figuras centrales eran Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pascual Orozco, Abraham González y otros jefes políticos y militares. Foto tomada de la obra.

Porfirio Díaz arriba a un desfile militar en la ciudad de México, en fecha cercana a 1910

Una columna de revolucionarios avanza por el noreste y trata de romper el cerco, que por ese punto y el oeste había dispuesto la defensa. Esta imagen fue captada el 8 de mayo. Foto Jimmy Hare.

El fotorreportero Jimmy Hare se desplaza con precaución durante uno de los combates, el 8 de mayo.

En el extremo izquierdo de esta imagen se puede observar a Homer Scott al momento de preparar una fotografía casi desde el mismo ángulo de la mirilla del rifle de un revolucionario, en la estación de ferrocarriles Bauche, en febrero de 1911. Foto Otis Aultman.

El tañer de las campanas se considera una imagen simbólica de la toma de una ciudad. capturó esta imagen arriba de la Misión de Guadalupe, cuando parte del ejército libertador llegó a la plaza de armas creyendo haber logrado la victoria, sin embargo, el general Navarro seguía resistiendo. Foto Jimmy Hare.

Muestra de la simpatía de los revolucionarios por la doctrina liberal de Benito Juárez. Foto Jimmy Hare.

Revolucionario maderista ante una efigie sacra, en la azotea de la Misión de Guadalupe, a unas horas de la caída de Ciudad Juárez.

Por Pablo Espinosa
Periódico La Jornada

El historiador Miguel Ángel Berumen (Ciudad Juárez, Chihuahua, 1962) presenta un impresionante universo fotográfico de los albores de la Revolución Mexicana, a 100 años de los hechos. En su libro titulado 1911, la batalla de Ciudad Juárez en imágenes, que será publicado en breve por Océano, editorial que concedió a La Jornada como primicia la publicación de este material, a manera de adelanto, asistimos a la mismísima línea de fuego, seguimos los vicisitudes de reporteras y reporteros que arriesgaron su vida y pusieron en textos y en imágenes la historia. También presenciamos el fenómeno mediático que generó en su momento el inicio de la Revolución; vemos balas silbantes, observamos escenas que estremecen, nos convertimos en espectadores de la historia al tener enfrente este libro, espectacular e imprescindible, que toma la delantera de manera límpida en el año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. Al sonido del obturador sigue la historia: se considera a la batalla de Ciudad Juárez, ocurrida en mayo de 1911, anotan los editores, como la primera victoria militar y política importante de las fuerzas revolucionarias contra el régimen de Porfirio Díaz.

El revuelo convocó a gran cantidad de reporteros y fotógrafos que llegaron a esa ciudad fronteriza para documentar el enfrentamiento. La mayoría venía de Estados Unidos y entre ellos se contaban algunas mujeres.

Más de 40 fotógrafos, algunos aficionados, otros profesionales, captaron con cámaras automáticas y portátiles, en su mayoría, distintos aspectos de aquellas jornadas. Figuran los famosos: Francisco I. Madero, Francisco Villa, Pascual Orozco, Abraham González y otros jefes militares, pero también infinidad de combatientes anónimos y civiles que se sumaron a la lucha.

El autor del libro, Miguel Ángel Berumen, realizó una labor detectivesca para lograr estos casi tres centenares de imágenes impresionantes, este universo fascinante de fotografías, muchas inéditas, que aportan una visión, ventana, observatorio, microscopio, herramienta poderosísima para entender mejor la historia.

En esta cascada de imágenes, vemos a Porfirio Díaz siempre rodeado de militares resguardándolo, arropándolo, sosteniéndolo. Vemos frente a él la inminencia del estallido social: la sociedad que se organiza. Madero manda una carta al magnate de la prensa, Randolph Hearst, anunciándole la guerra, que la vía de las urnas ya no funciona, por lo que es momento de las armas, y hierve entonces la expectación, cunde la curiosidad, se gesta el fenómeno mediático: Algunos comerciantes publicaron en los periódicos locales anuncios escalofriantes como el siguiente: Manténganse fuera de la zona de peligro. Algunas personas salieron lastimadas ayer en El Paso, y algunos de ellos ni siquiera estaban viendo la pelea. La forma más segura de ver la pelea es conseguirse unos binoculares y quedarse fuera de rango. Un buen par de lentes de campo le traerán la escena de la pelea tan cerca que podrá oler la pólvora. Después de esa batalla viene un evento musical que no puede darse el lujo de perderse.

La gente se abalanzó a comprar cámaras fotográficas, que se conseguían hasta en tres dólares. Los autores de la mayoría de las imágenes que conforman el libro usaron una Kodak de fuelle con registros de rollo en formato 4x6. Los aficionados se peleaban las primicias con los profesionales para ganar los titulares de los periódicos, que seguían a las estrellas de la guerra, en especial a Villa, aunque algunos medios trataban con desprecio a Zapata, a quien denominaban cabecilla, pero no se daban el lujo de dejar de incluir sus fotos, así como la de otros dirigentes, en sus afanes de competencia comercial-periodística.

El consentido fue Francisco Villa, quien comprendió pronto, al igual que lo había hecho ya Madero, el poder de la imagen en los periódicos, y recurrió a rápidos cambios de vestimenta y posaba gustoso para las cámaras profesionales y de aficionados, quienes se disputaban y hacían fila para saludarlo de mano.

Entre los reporteros más destacados se incluyen testimonios apasionantes de los trabajos periodísticos de la reportera Edith Lane y del fotógrafo, ya para entonces legendario, Jimmy Hare, a quien vemos desplazarse sigiloso en el campo de batalla, o bien a punto de iniciar el vuelo en un incipiente aeroplano para sus espectaculares tomas de batallas plenas.

Los jefes revolucionarios llegaron a prohibir que los fotógrafos tomaran placas en el frente, pues los federales usaban las imágenes para ubicar a los dirigentes y emboscarlos, o bien infiltraban supuestos reporteros para conocer sus estrategias de guerra.

Entre el conjunto de imágenes destacan, junto a los desplazamientos guerreros, los héroes anónimos, como un combatiente a quien vemos de tres cuartos de perfil, casi de espaldas, encomendarse a un santo de palo, cargando bajo el brazo su caja de municiones y su escopeta, y adivinamos su rostro en éxtasis previo a la batalla; o a un joven fotógrafo de 16 años posando junto a un niño que empuña una pistola. Del fotógrafo se supo después que fue un eminente investigador de la negritud, en otros ámbitos. Del niño combatiente no se supo nunca nada.

Impresionante, el libro.

Ha iniciado ya el año del bicentenario de la Independencia y el centenario del inicio de la Revolución.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Eliminan la Conquista y el Colonialismo de los Libros de Texto en México

El gobierno panista entreguista (valga la redundancia) sigue en su intentona de imponer su ideología, ahora mediante la mutilación y alteración de los libros de texto gratuitos en la educación primaria pública. A continuación una entrevista que Carmen Aristegui le hizo a Olac Fuentes Molinar quien fue subsecretario de Educación Básica y Normal, y quien fuera el primer director de la Fundación SNTE.

Parte 1 de 3:

http://www.youtube.com/watch?v=kjPc0H5peAE

Parte 2 de 3:
http://www.youtube.com/watch?v=QiQoSiPQBTI

Parte 3 de 3:
http://www.youtube.com/watch?v=q2nHsDOu6q8

Aquí pueden ver una nota relacionada en La Jornada y en El Universal. Además no se trata solo de eliminar de los libros de historia el periodo de la conquista y el colonialismo, también están en contra de la teoría de la evolución.
El PAN y la extrema derecha (valga otra vez la redundancia) quieren borrarle la memoria histórica al pueblo de México y acabar con la educación laica. Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.

El PAN y el Yunque, valga la redundancia, buscan limpiar la memoria de la iglesia católica ya que ahora pretenden hacer creer que los curas Miguel Hidalgo y José Maria Morelos no murieron excomulgados. La iglesía estaba en contra de la independencia y excomulgó a quienes la apoyaban.
A Hidalgo lo hicieron firmar un documento donde pedía perdón a la iglesia y a la inquisición. De todas formas lo mataron y le cortaron la cabeza para colgarla en una de las esquinas de la alhóndiga de Granaditas, y en las otras esquinas colgaron las cabezas de Allende, Aldama y Jiménez buscando intimidar a los liberales para que dejaran la lucha. Fue peor.
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Ahora, con la celebración del bicentenario de la independencia de México, el des-gobierno usurpador está sacando monedas conmemorativas y aprovechó para meter a traidores a la causa.
Como el caso de José Maria Cos quién al principio luchó por la independencia de México pero después se muestra radical en el sentido de que abandona la tesis soberanista enarbolada por López Rayón, y lucha después porque la Junta de América conservara la soberanía de la Nueva España hasta que Fernando VII volviera al trono para devolversela.

Otro caso similar es el de Carlos Maria de Bustamante, quien desde un principio solo buscaba la reconciliación entre españoles europeos y americanos. Tuvo que unirse al ejercito insurgente solo para evadir la prisión ya que protestaba por un fraude electoral en su contra. Bustamante se esforzó en fomentar la unidad nacional en la religión católica. Quería que la religión católica fuese única y obligatoria en el país y que mediante leyes el gobierno le diese protección perpetua al catolicismo.

No me sorprende que para el des-gobierno panista usurpador, José Maria Cos y Carlos Maria de Bustamante sean "héroes de la independencia", ya que representan muy bien la ideología entreguista y mocha del PAN. Esto demuestra también hacia donde nos están llevando, ya se quitaron la máscara por completo.

Otro de los grandes ídolos de la derecha es Agustín de Iturbide que luchó al lado de la monarquía y en contra de los insurgentes que peleaban por la independencia de México. Iturbide peleó en contra de los generales José María Morelos y Vicente Guerrero. Iturbide peleaba también por la supremacía de la fe católica. Quería que México fuese "autónomo" pero bajo el control y ordenes de la dinastía Borbón y sin dejar de ser parte del imperio Español. Esa es la idea mas cercana a "independencia" que tienen los de la derecha. El historiador José N. Iturriaga acaba de publicar un libro sobre Agustín de Iturbide donde resalta que Iturbide nunca fue patriota, fue sanguinario, cruel, de mano dura y extraordinariamente corrupto. Con razón los derechosos lo idolatran tanto.

A otros que los panistas quieren hacer héroes son a los cristeros que lucharon en contra de la separación de la iglesia del estado. Esto fue porque les cayó como bomba que a la iglesia católica la sacaran del gobierno. Los gobiernos panistas tienen una ideología contraria a lo que significó la Revolución Mexicana. Por ello es que eliminaron los desfiles conmemorativos a la revolución. Incluso Fox en el 2000 mandó quitar del salón presidencial el cuadro de Benito Juárez.

Pero el odio de la derecha hacia estas gestas heroicas y héroes nacionales van mas allá. En un intento desesperado por borrar la memoria histórica en el pueblo de México, ahora por decreto hicieron cambios en el calendario para que todos esos días correspondientes a personajes o hechos patrióticos se celebren en días distintos. Sin embargo, las celebraciones correspondientes a hechos religiosos esos si se conmemoran el día que les corresponde como siempre.

Es fácil darse cuenta que todo esto lleva un mismo fin. Acabar con el patriotismo y someter al pueblo a los intereses de la oligarquía para seguir desmantelando el país. Una de las principales funciones de los patriotas es seguir informando a la gente de lo que está pasando para contrarrestar a la mayoría de los medios en México que están bajo el control de la derecha.

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Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.

domingo, 15 de junio de 2008

Don Teófilo, un ejemplo de vida.

Este hombre, muy probablemente el de mayor edad a la fecha en México, participó en la revolución. Fueron muchas las muertes y el sufrimiento que vió. Recuerda con tristeza como su madre fue herida de bala y como mataron a su abuelo al que no pudieron enterrar bien. Además se le extravió un hermano en ese mismo período de la revolución.

LOS MOCHIS
Teófilo Álvarez Pérez, el hombre más longevo de México
Ya cuenta con 115 años de edad, una hemeroteca viviente en esta ciudad
Actualizado 13/06/2008 22:00:00

debate.com.mx | Agustín Pompa

En el interior de una casa de concreto color verde claro, donde como valor material se ve un televisor y un comedor de madera, vive un hombre al que pocos conocen pero que, como riqueza principal, tiene un enorme historial encima.

Cualquiera diría que este hombre es uno de los muchos que abundan en Los Mochis, pero no es así, porque además de que ha tenido una vida ejemplar, es uno de los más longevos de México y, quizá, del mundo.

Se trata de don Teófilo Álvarez Pérez, cuya vida está tejida con triunfos y derrotas, pero también con llantos y alegrías.

Don Teófilo es originario de Mochicahui, Sinaloa. Nació bajo una enramada cubierta con tierra el 23 de enero de 1893, pero fue registrado hasta 1909 en las oficinas del Registro Civil de esa misma comunidad.

En resumen, tiene 115 años de edad y, por lo tanto, es una hemeroteca viviente que, desafortunadamente, ha sido desaprovechada.

Don Teófilo, desde muy niño conoció el sufrimiento, tanto el propio como el ajeno.

A los 7 años empezó a vender pan, galletas y atole por las calles para ayudar a su madre, Candelaria Pérez.

Así, a muy temprana edad habría de asumir una responsabilidad que le corresponde a los adultos: hacerse virtualmente cargo de su humilde hogar y sustituir las labores propias del padre que, desafortunadamente, ya no estaba con ellos.

Durante muchos años deambuló por las calles esperando que la vida le cambiara favorablemente. Quería, por ejemplo, tener recursos suficientes para construirle una buena casa a su madre, a sus hermanos Hilario y Sebastián, pero también a sus abuelos Pedro Bainori y Silveria Pérez.

"También lo que quería era que ellos comieran y se vistieran mejor", dice este hombre delgado, color moreno, pelo blanco, de mentalidad clara y quien no sólo habla el castellano sino los dialectos yaqui y mayo.

Pero la verdad es que los buenos tiempos no le llegaron pronto a don Teófilo, pues en 1910, cuando apenas tenía 17 años, se enroló en la Revolución.

En diciembre de ese año, alguien llegó a su casa y les avisó que, desde Los Mochis, venía la "leva" (militares) para, por órdenes de los terratenientes, matarlos y quitarles la tierra.

Los habitantes de Mochicahui huyeron y entre ellos se fue don Teófilo.

"Mi madre me agarró de una mano y me dijo: vámonos. Y yo hice lo mismo con mi hermano menor, Sebastián. Lo pepené de una mano, luego me lo eché al hombro y empecé a correr", recuerda mientras parece querer llorar.

Su paso por la Revolución. Toda la indiada, como él mismo dice, fueron llevados al estado de Sonora para participar en una Revolución que, por ser niño, no comprendía.

Ahí, en Sonora, vio cómo su madre fue herida de un balazo. También miró muchos cuerpos tirados y agonizando sobre la tierra y al aire libre.

Y se le desgarró el alma cuando su abuelo Pedro murió en la misma zona de guerra.

"A él no lo enterramos. Por la prisa que, según llevábamos, lo único que hicimos fue echarle un montón de piedras y colocarle una cruz de madera, atada con un mecate. Ese mismo destino corrieron muchos otros. Hubo quienes, incluso, se murieron luego de una intensa agonía, pues no se les brindó ayuda cuando la pidieron", dice.

Don Teófilo explica que para fortuna suya, sólo estuvo un año en la Revolución, pues en 1911 les dijeron que en Los Mochis ya había tranquilidad y que el ingenio azucarero, necesitaba trabajadores.

No la pensó dos veces para venirse a Mochis. Sin embargo, su regreso fue muy triste pues la familia ya no era la misma: su madre había sido herida, el abuelo estaba muerto, su abuela se veía muy cansada y, para colmo, uno de sus hermanos, Hilario, se había extraviado en la Revolución.

"De Hilario sólo supe que había ido a parar a Veracruz. De eso me enteré en 1933, cuando me envió una fotografía y me dijo que pronto nos íbamos a reunir. Pero pasó un año, luego 10, 20, 30 años y medio siglo y de él ya sólo me queda el recuerdo. Quisiera verlo", dice.

Como dato aparte, vale la pena señalar que el año en que Hilario le envió la fotografía es muy significativo para don Teófilo porque fue en esa fecha también cuando se murió su madre. Desde entonces cada 10 de mayo va al viejo panteón para visitar una tumba donde deposita un ramo de flores.

Oficios. Don Teófilo laboró acarreando caña, primero en carretas y después en camiones.

Fue amigo muy querido de Benjamín Franklin Jonhston, amo y señor del ingenio azucarero y quien ha sido considerado pieza fundamental en el surgimiento y desarrollo de Los Mochis.

"Yo le decía John, por el respeto y cariño que le tenía. Era un gran hombre", dice.

Pero don Teófilo no sólo trabajó durante décadas en el ingenio. También se convirtió en ejidatario.

Junto con más de un centenar de campesinos, el 21 de septiembre de 1938 fundó uno de los ejidos más importantes de Sinaloa: el Jiquilpan.

Pero, además, la gente que vive por la calle Lázaro Cárdenas y Corregidora, lugar donde tiene su domicilio, lo conocen más por un apodo que por su propio nombre.

"El Sobador", le llaman.

Y el apodo le queda como anillo al dedo porque desde hace 53 años se dedica a sobar las rodillas, piernas, manos, caderas y otras partes del cuerpo.

"Empecé sobando caballos y ahora estoy terminando con personas", se jacta.

Herencia. Don Teófilo tuvo 17 hijos, pero desconoce la cifra real de sus nietos y bisnietos.

Tampoco sabe por qué ha vivido tanto, pero cree que es producto de su estilo de vida.

En sus 115 años no ha tomado alcohol, jamás se ha fumado un cigarro y su única debilidad ha sido el trabajo. Dice que si las actuales generaciones quieren vivir más y tener la mente lúcida, lo primero que deben hacer es cuidar su salud.

"Les aconsejo que no sean tan viciosos porque cualquier vicio se los llevará poco a poquito rumbo al Cerro de la Memoria, donde, todos sabemos, está el panteón. Y que yo sepa, a ese lugar nadie quiere ir", concluye.

Perfil

Nombre:

Teófilo Álvarez Pérez

Lugar y fecha de nacimiento

Mochicahui, Sinaloa, 23 de enero de 1893

Hijos:

17, de los cuales únicamente le sobreviven Israel, José Luis, Samuel y Santos.

Oficio:

Sobador y campesino del ejido Jiquilpan

Antecedentes históricos:

Fue revolucionario y trabajador del ingenio.

Detalles interesantes:

Ha sido cobanaro de Mochicahui (gobernador indígena) y habla dos dialectos: el yaqui y mayo.

Recomendaciones:

Orientar a la juventud para que se aleje del consumo de las drogas y poder forjar una mejor sociedad.


Es por ello que debemos seguir luchando para no retroceder en las conquistas históricas por las que muchos de nuestros antepasados dieron la vida.

Por esto y mucho mas es un honor estar con Obrador y luchar por la nación.